Quiero ser como vos,
malo como vos,
duro como vos.
Solo como vosyo,
y oso moco voslo…
Lobo como vos,
alto como vos.
Cruel como en un espejo,
miro a mi ícono malvado.
Y río de miedo,
y me muero de miedo…
Quiero ser eso: ¡Maldad…!
Dad mal al que te quiera bien,
sin mirar, sin mirar…
¿a quién?
¡Si no hay nadie!
¿Qué puedo dar?
¡Si mi imagen se borra cada vez que estoy!
Y corro hasta el mar,
y me mojo para encontrarla.
Espejo de mí mismo…
¿Presuntuoso?
¡Sí! ¡Pobretuoso impetuoso!
Añoso, oso peligroso,
¡no me atraparás!
¿Y para qué estoy entonces?
Mejor no estar…
¿Y dónde iría?
No lo sé…
Gajo de tu árbol no puede escapar…
Tampoco crecer…
Tengo que caer…
¡Dentro mío estás!
No puedo explotar,
y me esfuerzo, y me esfuerzo,
sin poder acortar la distancia que nos separa…
Ni alejarla…
¡Montaña rusa infinita!
Tren fantasma.
Siempre adelante,
y yo atrás…
Y te odio,
y rebotan en mí tus risas.
Miradas que no alcanzo a percibir…
¿Quién era?
Lo sabía…
¿Quién soy?
Nadie puede contestarme…
Y yo tampoco.
¿Y entonces?
Hay que esperar, esperar…
¡Señor! ¿Usted cree en los milagros?
¡Y qué remedio…!
domingo, 25 de enero de 2009
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